La clasificación de extractos vegetales es fundamental para su estandarización y aplicación en industrias como la farmacéutica, cosmética y alimentaria. Se basa principalmente en el método de extracción y el estado físico del producto final. Así, se distinguen extractos líquidos (tinturas y fluidos), extractos blandos o semisólidos (mieles) y extractos secos (polvos). Otra clasificación considera la proporción droga-vehículo, dando lugar a extractos refinados, purificados o cuantificados en principios activos específicos. Esta sistematización garantiza la reproducibilidad, calidad y seguridad de los ingredientes de origen natural, permitiendo su uso preciso en formulaciones.