Los polifenoles, como los ácidos cafeico y cicórico, son componentes clave de la equinácea responsables de gran parte de su actividad farmacológica. Su principal mecanismo de acción es la modulación del sistema inmunitario, más que una estimulación directa. Estos compuestos ejercen efectos antioxidantes y antiinflamatorios, inhibiendo enzimas como la ciclooxigenasa y la 5-lipooxigenasa, lo que reduce la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos proinflamatorios. Por ejemplo, el ácido cicórico puede inhibir la hialuronidasa, protegiendo la matriz extracelular. Esta acción combinada contribuye a la atenuación de los síntomas y a la reducción de la duración de infecciones respiratorias superiores de origen viral.