La historia del desarrollo de los extractos vegetales se remonta a las civilizaciones más antiguas, donde se empleaban infusiones y maceraciones rudimentarias con fines medicinales y rituales. Un hito fundamental fue la introducción de la alquimia árabe, que perfeccionó técnicas como la destilación en el siglo IX, permitiendo aislar aceites esenciales. Sin embargo, el verdadero salto cualitativo ocurrió entre los siglos XVIII y XIX, con el aislamiento de principios activos puros, como la morfina del opio. Este hecho marcó el inicio de la farmacología moderna. Hoy, tecnologías avanzadas de extracción, como los fluidos supercríticos, permiten obtener compuestos de alta pureza y potencia, sustentando industrias como la farmacéutica y la cosmética.